Afganistán a través de los ojos de un blogger
“My name is Nasim Fekrat and I'm 25 years old. I was born in the land of pain and injustice. Whatever I want for myself, I wish for the others. I write from Kabul. I write what I see and what I hear”.- Afghan Lord
Sin importar la represión que, después de los Talibanes, continúa en el territorio, un grupo de voces, algunas anónimas, le recuerdan al mundo a través de la red que todavía los afganos existen y que aún están en problemas. Los bloggers o bitacoreros son la próxima generación de afganos que han decidido tomar la poca libertad de expresión que se les ha conferido para documentar su vida en Kabul y las provincias aledañas, después de la guerra. Allí quedan plasmados desde los datos mundanos de la vida, como una caminata por Kabul, hasta la opresión de las mujeres, las matanzas por honor y la pobreza y explotación infantil.
“Bloguear nunca ha sido fácil. […] Me tomó mucho tiempo, pero era importante decirle al mundo que la juventud afgana ha sufrido a causa de la guerra y que necesitan ayuda. Era importante publicar noticias que no tuvieran ninguna conexión con partidos políticos o grupos- algo muy raro en mi país,” escribió Nasim Fekrat en su bitácora, Afghan Lord.
Fekrat es una de las voces más escuchadas a través del medio oriente y el mundo, ya que comenzó el Afghan Association of Blog Writers: una organización con más de 128 bloggeros afganos en la nación y en la diáspora. El reportero cibernético ha sido publicado en varios periódicos de esta región y mantiene un diario fotográfico documentando la vida en Afganistán.
Pero, como escribió en su página, bloggear no es fácil. Aunque con la llegada de la democracia se supone que llegara el libre acceso a las líneas de Internet nacional, aún tienen que superar el problema de los cortes de luz, que a veces duran hasta tres días e imposibilitan el acceso a las telecomunicaciones.
Además de Fekrat, otros ciudadanos de Kabul han cambiado la pluma y por estos espacios cibernéticos para criticar la administración del presidente Hamid Karzai y la inacción de sus conciudadanos ante las políticas de su gabinete. Bajo el Taliban y la ley del shari’a, esto era un acto castigable con la muerte. Este es el ejemplo de Sanjar Qiam, quien denunció la prohibición de las telenovelas en las televisoras privadas por el ministro de Información y Cultura, Abdul Kareem Khuram. Según el funcionario, los programas eran “anti-islámicos.”



“Esta acción del parlamento, una vez más, nos dice quién gobierna el país, bajo la sombra de la milicia secular del occidente. Los afganos no pueden hacer nada que no esté endosado por estos fundamentalistas. Cuando gobernaba el Islam no había televisión, así que no podemos saber qué dice el islamismo sobre la televisión y su conducta profesional. Ahora tenemos que lidiar con esta situación, gobernados por ladrones y criminales que convierten todo lo que no ha sido cubierto bajo el Islam en su dominio y autoridad,” escribió Qiam en su blog Sanjar.
Qiam, además, denunció las acciones que este mismo parlamento tomó hace dos meses atrás, cuando pasaron una resolución para ejecutar al periodista Parwez Kambakhsh por descargar del Internet un artículo que criticaba las políticas islámicas sobre los derechos de la mujer.
El apoyo internacional a este país en torno a la situación de derechos humanos, aunque alguna vez fue sólido, cada día disminuye.No solamente en la distribución de ayudas económicas, sino en la implementación y apoyo internacional a leyes que protejan derechos disfrutados por otras naciones, como la libertad de expresión, asociación y prensa, y el derecho a no ser juzgados con castigos crueles en su territorio ni en ningún otro lugar.
Como prueba de lo que en la blogosfera afgana le llaman la “hipocresía internacional”, Qiam informó sobre el reciente pronunciamiento del arzobispo de Canterbury en Inglaterra, Rowan Williams, quien favorece la imposición del shari’a a los ciudadanos musulmanes en Europa. Estas leyes permitirían la matanza de los conversos a otras religiones, el asesinato de homosexuales despeñándolos y apedrear a los adúlteros en lugares públicos, entre otros castigos.
A esto se añade la continua desinformación por parte de las tropas invasoras sobre las cifras reales de civiles muertos durante ataques a poblados donde se sospeche que existan grandes concentraciones de insurgentes o en operativos fallidos, según Waheed en su página Afghan Warrior. Los datos de varias organizaciones humanitarias, como por ejemplo The Human Rights Watch, no concuerdan con la información provista por la OTAN.
En el Kabul Journal, escrito por Kuhshal, este estudiante de la Universidad de Kabul, también denuncia este problema, al igual que otros concernientes a los jóvenes en el país. Por ejemplo, ante la llegada de los exámenes finales en época de invierno, esta universidad no tenía ventanas de cristal ni luz eléctrica.
“Mientras tanto, me preparo para otro examen […] y mi oración hacia Dios dice así: ‘Querido Allah, por favor mantén mis dedos calientes y mi vista fuerte durante este examen, porque sin tu ayuda no los voy a poder pasar,’” dijo Kuhshal.
Además de los afganos en el territorio, también existen blogs sobre el arte y la vida en la diáspora. Algunas escriben sobre sus casamientos en India, otros sobre sus trabajos, pero algunos, como el cineasta Mohammed Amin Wahidi, relatan las vicisitudes de los refugiados cuando el gobierno ya no puede o no quiere velar por ellos.
El último post de Wahidi fue el 16 de abril de 2008. Un día antes, el joven afgano vivía como refugiado en Milán, Italia en un lugar subsidiado por el gobierno para este propósito. Su término ya se acababa, y tenía miedo porque iba a tener que dormir en la calle.
En el 2004 se reportaron 30,000 casos de adicción a opio en Afganistán, tres años después el número se había duplicado. Este y otro tipo de asuntos, usualmente ignorados por los medios tradicionales, son trabajados por los bloggers de Afganistán.
Niña afgana durmiendo en la calle durante el invierno. La población de niños sin hogar se ha incrementado grandemente con el paso de la guerra.
Veinticinco años de conflicto armado nunca se borrarán de la memoria. Cierra los ojos: Rusia, los Talibanes…Estados Unidos. Algunos con el propósito de extender su imperio y aprovecharse de las riquezas de la tierra, otros para salvaguardar la fe en “decadencia”, los demás en busca de un asesino que fantasmea por las cuevas de las montañas afganas.
De todas maneras, cuando toda esta guerra volvió a comenzar, siempre había alguien contando la historia. Las cadenas de noticias llenaban sus noticiarios con recuentos diarios “from the front lines” en búsqueda de Osama Bin Laden, las siembras de opio, los insurgentes y el petróleo. Siete años después, ya no se escucha nada. Las tropas de la OTAN continúan “restableciendo el orden”, y lo único que sabemos de Afganistán en el occidente es que ahora, en vez de opio, se cultiva marihuana.
Fotos por Nasim Fekrat de Afghan Lord
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