Ediciones pasadas de LaJota...
El (Des)velo de otra agresión
por Eva Luz Menéndez López y Nibia M. Pastrana Santiago
Vestidas de negro, medio rostro -o menos- al descubierto, con anchos telares y ningún entalle corporal, se exponen entre el polvoreo del mediodía. El soldado camina a su alrededor. El acto puede durar sólo segundos: la ciudad borra su artículo femenino, deja de ser "la" ciudad, al ser sus calles cada vez menos recorridas por mujeres. “Los nuevos derechos y esperanzas del Medio Oriente”, que la esposa de Bush le garantizó a las mujeres el Día Internacional de la Mujer del año 2004, aún no han llegado.
Mientras Saddam Hussein estuvo al poder reforzó el secularismo entre las mujeres, fomentó el acceso de las mujeres a la educación y el ingreso de éstas en la fuerza laboral. Más aún, no eran obligadas a usar el abaya, (trajes negros) públicamente. “Antes el lema de Saddam Hussein era “unidad, libertad, socialismo’’ hoy se ha sustituido por el discurso de democracia y libertad mientras la mujeres continúan al margen de la sociedad’’ explicó Nazaneen Rashid, mujer iraquí activista de derechos humanos al periódico español El País. Relata que en su visita a Irak en el 2005, encontró a las mujeres siendo víictimas de los grupos insurgentes, de las tropas extranjeras y de la violencia familiar. Incluso se han visto “obligadas a apartarse de la vida pública” al ser “golpeadas, humilladas y confinadas por las tropas extranjeras” y protagonistas de la violencia familiar que toda guerra atrae. Desde entonces, la situación no ha cambiado
Detrás del velo los ojos son testigos de las mismas injusticias. De los 4 millones de ciudadanos expropiados de sus hogares, hasta el 2008, el 70% son mujeres y niños iraquíes. Expuestas diariamente al escenario del conflicto, cumplen como madres, esposas, militantes, médicas y/o cocineras. Debido al incremento de la inseguridad y el temor de ser atacadas, las jóvenes y el resto de las mujeres, son víctimas de la inmovilidad social. Su casa en cualquier momento se transforma en un campo de batalla entre las dos fuerzas bélicas o en un refugio pasajero de las guerrillas civiles.

En el 2007, la joven iraquí Sabrine Al-Janabi, se convirtió en un vivo ejemplo de cómo la violencia deshace la identidad de las mujeres. Acusada de preparar alimentos para miembros de la resistencia a la ocupación estadounidense, fue llevada a una estación por las fuerzas de seguridad iraquíes. Allí fue agredida y violada por el grupo de hombres uniformados, que no se detuvieron ante los reclamos de misericordia de la joven. Sin embargo, nunca antes había ocurrido que una mujer denunciara públicamente estos acontecimientos a nivel nacional. Sabrine sin temor al escarnio público, puso en riesgo su vida y su honor al hacer estas declaraciones.
Numerosos actos de violación como éste son documentados desde el inicio de la ocupación. “Prohibidas de guiar, ir al mercado solas, usar sandalias distintas o de no utilizar el hijab (velo islámico) en lugares públicos” son sólo algunos de los casos reportados por la oficina de derechos humanos de las Naciones Unidas.
“It has been five years since the American invasion of Irak and still no one has stopped to listen to what this critical mass of the population, women, have to say about solving the problems”
De los 4 millones de ciudadanos expropiados de sus hogares, hasta el 2008, el 70% son mujeres y niños iraquíes.
"The Other Side of War'' de Zainab Salbi, narrado y escrito por Alice Walker recopila la otra historia de las mujeres bajo el humo de la guerra. Sobrevivientes, de las guerras en países como Sudan, Bosnia, Ruanda o Iraq, todas ellas son parte hoy de un mejor presente gracias al apoyo de la organización Women for Women International, que Salbi dirige.



No están solas 

Hay quienes se dedican a limpiar las heridas de otros. Así como Sabrine existen muchas mujeres, que entre humo, bombas e insomnio levantan la voz exigiendo justicia. Son mujeres líderes que han dejado a un lado las diferencias sectarias para brindar ayuda. Desde las calles han creado refugios para huérfanos, grupos de apoyo, y organizado manifestaciones masivas en Bagdad y otras ciudades de Irak en contra de la violación de sus derechos. Mientras, desde la “justicia”, la nueva constitución de Irak sugeria, en el 2004, que los puestos legislativos fueran ocupados con sólo un 25% de mujeres contrario al 40% que exigía la constitución previa. Además algunos políticos han abogado por aprobar legislaciones que controlen los comportamientos de las mujeres. Ejemplo de esto fue la resolución 137 que, la profesora en política y sociología, Sami Zubaida, denunció como una que hubiera revertido los derechos y privilegios de las mujeres protegidos por los códigos existentes, según lo cita Anita Sharma.



