por Viviana Torres Mestey
La cultura de un pueblo se define por sus expresiones artísticas. El teatro, por ejemplo, es una expresión cultural que puede llegar a fortalecer la identidad de un país en el mundo mientras que la guerra lo puede debilitar.
En Bagdad, según el diario La Nación, “el teatro es una de las mejores expresiones de protesta”. A través de la historia, el teatro y las artes han fungido como herramientas para desahogar el dolor y el sentimiento que provoca la guerra misma. Por medio de ejercicios teatrales las víctimas de las guerras y los sobrevivientes suelen expresar su dolor mientras lo van eliminando de su sistema.
Esta estrategia es expuesta en el documental “Invisibles” producido por Javier Bardem. El proyecto incluye un filme llamado “Buenas Noches, Owma” que muestra como los niños de Uganda se despojan de su miedo y sufrimiento por medio de unos ejercicios de música y teatro. Los menores recrean los momentos en que los rebeldes se raptan a los infantes en las noches para ponerlos a pelear en el conflicto civil. Y es con esta idea de verbalizar el dolor que se ha definido el teatro iraquí en los últimos años que han estado en guerra.
Entre las puestas en escena durante estos últimos años están "El blog de una chica desde Irak: Bagdad incendiándose", “Amor en Irak”, “Historia de un soldado” en una versión anglo-iraquí y “Juntos reconstruimos Irak”. Con estas piezas los iraquíes son reconocidos a través del mundo como una cultura en llamas, bajo dolor y pidiendo ayuda.
“Es mortificante escribir esta reseña (de una obra de teatro) desde una ciudad donde dicha amenaza permanece simplemente en un escenario”, confesó el periodista Charles Pamment, de BBC, Edimburgo, quien escribió sobre “El blog de una chica en Irak”. Esto porque la única referencia de los países que no están envueltos en la guerra o que no les afecta directamente son las representaciones culturales y las noticias internacionales.


Para simpatizar con el pueblo iraquí, otros países se han expresado también en las tablas. En Inglaterra se tradujo la pieza shakesperiana, Ricardo III, en árabe para reflejar su pertenencia con el actual conflicto. “Esta pieza, dirigida por el kuwaití Sulayman Al Bassam, es en idioma árabe y con subtítulos en inglés, y evoca el drama de Irak. Transcurre en palacios, en el desierto, en un reinado sin nombre del Golfo Arábigo, y presenta la tragedia shakesperiana desde una perspectiva contemporánea islámica”, informó el periódico La Nación. Por otro lado, la islita boricua no se queda sin hablar sobre el tema. La obra “Irak en mí” del dramaturgo Roberto Ramos Perea subió a las tablas del Ateneo Puertorriqueño este año para denunciar las angustias de los soldados puertorriqueños que batallaron en Irak.

El teatro debe ser el espejo de la realidad, más aún, la función de un actor debe ser educar, además de entretener. Y esas realidades que el teatro iraquí pone en escena permitiendo que el mundo se adentre en la historia que no cuenta la prensa o que nadie conoce, son escalofriantes. Más preocupante, es que casi nadie conozca que en Irak sí se hace teatro, porque parecieran que le quieren acallar su voz.
Actrices iraquíes en la obra Juntos reconstruimos Irak , en el
Teatro Nacional de Bagdad
Un estudiante de actuación interpreta una muerte en la horca durante la muestra de fin de año de la Academia de Artes de Bagdad, para reflejar la situación en su país.
Ediciones pasadas de LaJota...