Hongos y baile
por Eva Luz Menéndez
El hongo Pilobolus vive en la excreta de las vacas. Desde ahí, descompone el material orgánico muerto que encuentre a su alrededor. Sino fuera por ellos estaríamos rodeados por animales y plantas muertas.

Si los cuerpos no emiten sombras que logren componer otro lenguaje, el movimiento muere. Doblarse hacia atrás, subirse a la espalda del otro, doblar las piernas en forma circular o dibujar con los cuerpos las letras de cualquier nombre son cosas que sólo la perfección del movimiento puede alcanzar. Más allá de un canon estático de la danza contemporánea,  el estilo de la compañía de danza Pilobolus, ha trascendido el cuerpo y creado de las sombras que de éstos emanan un lienzo vivo, listo para la regeneración de la expresión corporal. 



En sus singulares presentaciones, los bailarines se distinguen por bailar detrás de una tela blanca que colocan en el escenario. El espectador, guiado por la sombra que la luz refleja en la tela, observa la creación de figuras sin saber cómo se posiciona cada cuerpo para lograrlo. Aunque el proyecto nació en la clase de danza del 1971 en la Universidad de Darmouth por la iniciativa de estudiantes coreógrafos, no es hasta después de 30 años que su trabajo es reconocido mundialmente. Es en ese periodo cuando comienzan a hacer más anuncios televisivos  y a participar de eventos interdisciplinarios; por ejemplo, en el año 2007, participaron de la 79 edición de los premios Oscar, realizando seis performances en tarima para introducir las películas nominadas.

El próximo 22 de mayo, Pilobolus se presentará en el Coliseo de Bellas Arte de Santurce.

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