Centro de Educación Ecológica:
un recorrido debajo del mar, dentro de las cuevas y entre mariposas.
por Viviana Torres Mestey

Lo que en 1930 fue una residencia de soldados cuando el campus de la Universidad de Puerto Rico en Cayey servía de base militar, es ahora un museo de historia natural.
La sobria estructura externa está adornada por pintorescos animales de madera que parecen querer alegrar al transeúnte. Y unas escaleras decoradas en mosaico invitan a subir a la casa I-14 mientras leen: Bienvenido al Centro de Educación Ecológica.
Tan pronto pisan el recibidor, los visitantes se encuentran debajo de cientos de estrellas y planetas que cuelgan alineados de pared a pared simulando nuestra Vía Láctea.
Los estudiantes voluntarios que trabajan en el Centro, dedicado a la enseñanza y concientización ambiental, comenzarán el recorrido por las instalaciones. Las mismas fueron inauguradas en abril del 2006 bajo la tutela de la Doctora Vivian Mestey Villamil.
A la entrada, se puede apreciar una exhibición de meteoritos y otras rocas espaciales auténticas. Estos tesoros, al igual que otras piezas del Centro, han sido comprados a coleccionistas de Japón, Rumania, Polonia y algunos museos como el “British Museum” en subastas a través del internet. La Doctora Mestey también ha traído otras adquisiciones de sus viajes por el mundo.
El visitante se topará entonces con una serie de maquetas que demuestran la escala geológica de las eras prehistóricas y fósiles verdaderos que datan desde hace 300 millones de años. Entre las maquetas se distingue un huevo de dinosaurio de 100 millones años de edad y fósiles originales de dientes con alto valor científico. En especial, el diente de una especie parecida al Monstruo de la Laguna de Loch Ness y el de un tiburón de hace 2 millones de años que podía medir hasta 70 pies.
Luego, se le explica al espectador la teoría de que los dinosaurios no se extinguieron, sino que evolucionaron. Muchos de ellos, como los velociraptors, evolucionaron en aves. Dicho esto, el público presencia entonces una colección de huevos y nidos de pájaros desde la gallina hasta el avestruz, además de plumas de aves extintas.
Pasando a los reptiles, el espectador sube su mirada para encontrarse con varios caparazones de Tortugas que han sido obtenidos a través de una alianza con la Red Caribeña de Varamiento. De esta alianza, el Centro también obtuvo varias cabezas de animales que llegaron completas y congeladas.
“Eran cabezas. Tenían toda la piel, ojos, lengua, todo. Y fueron los estudiantes del curso de zoología y ecología quienes hicieron las disecciones y prepararon los cráneos”, comentó Mestey Villamil mientras prepara un herbario de algas para su clase de biología marina. Estos cráneos forman parte de una serie de 30 cráneos de todo tipo de animales como ballenas, delfines, manatíes, pumas, coyotes, mapaches y otros. En esta exhibición también tienen incorporados esqueletos de otras especies, además de dientes de mamut y caballos primitivos que caminaron por el planeta hace 12 millones de años.


Luego de ver todas estas vitrinas, conjuntamente con otras exposiciones de los mamíferos, los carnívoros y la evolución de los primates a los humanos, el visitante camina por un pasillo que simula ser el mar abierto. De las paredes cuelgan animales marinos de papel maché y costillas auténticas de ballenas. Este pasillo conduce a una de las atracciones principales, la Sala de los Mares.
La premisa de la Sala es que simule un acuario hecho entre una mezcla de murales y dioramas (reproducciones en tres dimensiones). La visita pasa por debajo de un muelle, como si se adentrara al mar y desde ese punto pasa por los mangles, las praderas de yerbas marinas, los arrecifes de corales hasta llegar a la zona abisal. En estas profundidades los animales tienen bioluminiscencia, por lo que el guía apaga las luces de la sala y deja ver los animales brillando en la oscuridad. El espectador aún no acostumbra sus ojos a la luz nuevamente cuando es llevado a la Cueva de Disolución.
Uno de los cuartos de esta antigua casa fue forrado en masilla, “foam” y otros materiales para lograr el efecto de una cueva oscura, húmeda y llena de estalactitas. Además de una pequeña cascada, el visitante se topa con seis vitrinas resplandecientes. Al acercarse, los ojos de quien observa se llenan de brillo al ver una gigantesca colección de rocas y minerales. La colección cuenta con piedras preciosas como diamantes y rubíes, piedras semipreciosas como los cuarzos y metales como el oro de todas partes del mundo y Puerto Rico.
Como si fuera poco, el guía abre una puerta de lo que parece haber sido un clóset y revela una pequeña cámara con réplicas y preservados de murciélagos, ciempiés, insectos, moluscos y crustáceos.
Las próximas paradas incluyen aire fresco. El visitante pasa por el Mariposario en el que predominan las mariposas monarcas y se puede apreciar el ciclo de vida de las mismas. Al salir de allí, se camina entre el Jardín de Plantas Medicinales y para concluir el recorrido se visita el Jardín de Cactus que contiene las 27 especies de cactus en Puerto Rico, tanto endémicas como introducidas y naturalizadas.
El Centro también cuenta con una sala de conferencias, computadoras y recursos audiovisuales. Igualmente posee una biblioteca de temas relacionados a la Fauna y Flora, además de una videoteca con documentales ambientales, muchos de ellos producidos por estudiantes.
Sin duda, el Centro de Educación Ecológica, ganador del Premio Ford y de la EPA, (Enviromental Protection Agency, por sus siglas en inglés) es único en el país a pesar de sus dimensiones y la poca colaboración de grandes instituciones para su sustento. No sólo sirve de museo y de lugar de reunión para la organización estudiantil GAIA, sino que ha sido una herramienta para la comunidad, sus estudiantes, maestros, vecinos y profesores.
Para el futuro no muy lejano, la profesora Mestey Villamil planea extender el Mariposario, abrir una exhibición de reptiles, otra de corales, ampliar la colección de rocas y sembrar pequeños jardines de plantas florales. Próximamente piensan celebrar en grande la Semana del Planeta Tierra y el tercer aniversario del Centro de Educación Ecológica en sus instalaciones.
El Centro opera los martes, jueves y viernes desde las 9 a.m. y recibe todo tipo de público, desde estudiantes de preescolar hasta envejecientes. Para reservaciones puede llamar al (787)738-2161, extensión 2760.
En la foto la Doctora Vivian Mestey Villamil, en la cueva de disolución con la colección de rocas y minerales
En la foto la Doctora Vivian Mestey Villami
Fotos: Viviana Torres Mestey
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