Nombre: La mujer de


por Nibia M. Pastrana Santiago 



de

prep. Denota posesión o pertenencia.

        Denota la causa y origen de algo.

       Denota la materia de que está hecho algo

     Real Academia Española 

La mujer a lo largo de la historia ha sido definida en relación con el espacio y el lugar que ocupa. Entre los apodos más comunes están la mujer de la casa, la esposa de tal, la madre de aquellos, la hermana de la iglesia, y finalmente, la puta de la esquina.

Circunscrita a una relación de posesión con lo que la rodea, el rol de la mujer se ha ido redefiniendo al pasar de los años. El término “mujer” de ser 









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casi el adjetivo (ej. La mujer de la casa, siendo la mujer lo que le pertenece a la casa), ha pasado a ser propiamente individual. Tenemos nombres y al fin podemos decir o escuchar, otros tipos de enunciados como la casa de María. Sin embargo, esta diferencia de cómo las mujeres asumen su posición en su cotidianidad hoy, versus hace veinte años, es el resultado de luchas ideológicas y debates de género que han transformado nuestra sociedad.

En 1990 un 59.1% de mujeres puertorriqueñas estuvo de acuerdo con que lo peor que le puede pasar a una mujer es que la abandone el padre de sus hijos. Pero hoy sabemos que este dato, recopilado por medio del Estudio Psicográfico de la Mujer Puertorriqueña en los años noventa, no es reflejo de nuestra realidad.  Si la mayoría de las mujeres se pusieran a pensar qué sería lo peor que les pudiera pasar, pensarían en muchas cosas menos en el abandono, quizá algunas preferirían estar “solas que mal acompañadas”.

Hoy día en Puerto Rico, existen múltiples hogares donde la mujer es jefa de familia. Según las estadísticas de la Oficina de la Procuradora de la Mujer, para el año 2000 el número de hogares con jefa de familia mujer constituían el 26.7% del total en la Isla.

Se acerca el Día Internacional de la Mujer, y aunque tengamos muchos motivos para conmemorar las repercusiones políticas y sociales del sufragio femenino, esta celebración también se reduce a actos meramente simbólicos, solidificando la idea de que somos víctimas. Al respecto la profesora María I. Quiñones, del Programa de Estudios de la Mujer y Género plantea que: “Aunque ciertamente somos objeto de mucha discriminación, no se la combate celebrando “por un día” sino asegurándonos que se tomen decisiones económicas y sociales que garanticen, por lo menos, paga igual por igual trabajo, educación que permita combatir la violencia contra la mujer, y apoyo— que no es lo mismo que cupones-- a mujeres que son jefas de hogares”.

Es por esto que la celebración de la Mujer ha tomado su propio rumbo. Algunas esperan hasta el mismo día para recordarlo, pero otras lo viven diariamente. ¿Cuándo? Cuando la mujer de la casa está en el trabajo, la esposa de tal mantiene su hogar, la madre de aquellos también es el padre, la hermana de la iglesia es la pastora y finalmente la esquina es y seguirá siendo de la puta.