¿“Cambio 2008” ?

Por Viviana Torres Mestey

En las primeras horas de la tarde, caras preocupadas y ansiosas sumaban cifras, sacaban porcientos y estudiaban las tendencias en el comité fortuñista en Hato Rey con la esperanza de posicionar al actual Comisionado Residente, Luis Fortuño, a la delantera Pedro Roselló, en las segundas primarias gubernamentales en la historia de Puerto Rico.

A la vez que en el interior del comité se comenzaban a contabilizar los números en pañales que llegaban por filtración, afuera los fanáticos bailaban el "sexy movimiento" de los extraterrestres Wisin y Yandel. Entonces, a las 5:57 p.m. en la sala de prensa nació un murmullo que se convirtió en aplausos. "¡Roselló se quitó!", dijo una voz. Independientemente de mis creencias políticas, en ese momento la piel se me erizó. Estaba viviendo la historia en el momento que se estaba haciendo.

Un jubiloso Angel Cintrón, director de campaña de Fortuño, se dirigió a la prensa con los ojos aguados, mirando por encima de los espejuelos que descansban en la punta de su nariz. Mientras hablaba del triunfo, entre los periodistas se veían dos o tres que se secaban las lágrimas y se limpiaban las narices sin dejar de enseñar los dientes, sonrientes.

Simultáneamente, afuera de la "casa de la palma", se sentía un aire de emoción y banderas con deditos pidiendo el voto al número dos en la papeleta se empezaron a colar entre los banderines que proclamaban "¡Fortuño gobernador!". Eran los rosellistas, que luego de que su candidato se diera por vencido, inciciaron un éxodo por la Avenida Luis Muñoz Rivera desde su sede en Santurce hasta el comité ganador en Hato Rey. Ya los animadores no se dirigían a la masa como “fortuñistas”, ahora les llamaban “progresistas”.

La celebración no parecía de una actividad política, era como un juego de baloncesto con miles de fanáticos que le cantan a su equipo: "y ¿cuándo, cuándo, cuándo es? ¡ahora, ahora, ahora es!..."



En aquel momento, cuando comenzaba a caer el sol y el cielo estaba azul, haciendo juego con las camisas de los allí presentes, se anunció que el próximo “Gobernador de Puerto Rico” había llegado. El ambiente pasó rápidamente de un coliseo deportivo a un concierto de rock… las mujeres gritaban desenfrenadas: "¡Fortuño te amo!”

El reloj del Banco Popular de la Milla de Oro marcó las 6:58 p.m. Exactamente una hora luego de que su contrincante le entregara la presidencia del PNP, Fortuño se dirigía a su fanaticada con la canción tema que usó Luis A. Ferré en su campaña de 1968: "Esto tiene que cambiar". Y la gente sudada, dándose empujones, escuchaba el mensaje de "unión" de su candidato entre los fuegos artificiales y ruidos de helicópteros.

Pero allí, entre los gritos, la algarabía, los cánticos y las consignas, rodeada de las "pecosas" y miles de banderitas azules y blancas, ondeaba una sola monoestrellada esperando ese "cambio" que le han prometido siempre elección tras elección y nunca parece llegar.  



Ediciones pasadas de LaJota...
Luis Fortuño y Pedro Pierluisi en la actividad del comité del PNP el día de las primarias
Foto: Viviana Torres Mestey