“He’d be a fine president” they say, but of course he can’t possible win.
Why not?
Well…the wizards haven’t bothered to explain that, but their reasoning appears to be rooted in the hazy idea that the people who could make McGovern President— that huge & confused coalition of students, freaks, blacks, anti-war activists & dazed dropouts—won’t even bother to register, much less drag themselves to the polls on election day.”
Fear and Loathing: On The Campaign Trail ’72, Hunter S. Thompson
Al llegar, rápidamente, me pusieron al tanto de los ofrecimientos del partido. Terry Muñiz, candidato para representante por acumulación, se dirigió hacia las gradas donde estaba sentada y decidí aprovechar la ocasión. “Oye, ¿tiene el PPR candidatos para todos los escaños de la Legislatura? Porque he tenido la impresión de que no.” le dije. Terry sonrió sardónicamente - “Es que la prensa y los partidos nos quiere acallar, porque saben que nuestras ideas representan una amenaza.” La respuesta a mi pregunta fue “ sí”. El PPR cuenta con candidatos suficientes y se encuentra en un reclutamiento constante de ciudadanos de a pie, abierto a todo aquel que quiera aportar en su comunidad a través del partido. Le inquirí cuál era la posición del PPR en cuanto al status político de la Isla, y me respondió: “no tenemos; esa es la magia”. “¿Son neutrales?”, le pregunté. “¿Cómo funciona eso?”
Su filosofía en cuanto al status es casi “reverse psychology”. Al leer la plataforma del partido antes del mitin, me pareció extraño, sospechoso y vago que el issue del status quedara relegado a un “hay que arreglar a Puerto Rico primero antes de bregar con eso”. Pero Terry, al igual que los otros candidatos, explicaron la lógica detrás del argumento.
Una de las residentes reclamó en forma de broma que su novela empezaba dentro de dos horas, a lo que Rogelio respondió: “La Gaviota empieza a las 9, así que hay que avanzar. Si somos un partido que permite que se vean las novelas y se hable de política, ¡así vamos a ganar en tres meses!” Cuando le pedí que explicara qué lo motivó a crear el partido, sonrió y replicó: “Hace doce años, me puse a pensar sobre la situación partidista en el país, y no me gustaban las propuestas ni los ofrecimientos disponibles, así que decidí que quería hacer un esfuerzo que fuera verde, ambientalista.”
Nuestra conversación se vio interrumpida cuando comenzó la presentación de la plataforma por parte de Carlos Alberto Velázquez, candidato a comisionado residente por este grupo. El PPR propone lo que llaman el Proyecto de Restauración Puertorriqueña. Echan mano de las técnicas del movimiento ambientalista para la realización de este plan, y lo ilustran así con ejemplos concretos dentro y fuera de Puerto Rico. Rogelio, añadió que el PPR simplemente representa “un salto revolucionario pacífico, donde el pueblo de Puerto Rico va a tener su propia agenda, trascendiendo al siglo XXI y dejando atrás todo el historial de conformismo y represión.” “El voto va íntegro”, declaró la televidente de La Gaviota antes de retirarse.
Luego de una ronda de preguntas, los oyentes fueron despidiéndose a sus hogares, felicitando a los miembros del partido por el esfuerzo a su salida. “Ves,” dijo Rogelio, “los otros partidos tienen acostumbrados a sus seguidores a campañas en caravanas y altoparlantes. Esto fue un verdadero foro ciudadano, de intercambio y de opinión.”
Volviendo al pasaje de Thompson, el PPR poseía, como me habían advertido, todo aquello que pensé en la privacidad de mi hogar o que debatí con mis amigos entre tragos, pero que nunca me aventuré a hacer, a plasmar, a poner en práctica. Creo que la debilidad del partido recaerá, paradójicamente, en su fortaleza: el ser neutral en el issue del status le restará viabilidad ante la masa votante; en un país tan politizado por el status, no creo que los “corazones del rollo” vayan a desaforarse de sus arraigados ideales para adoptar una propuesta que silencia la discusión del status. Es por esto que, como decía Thompson de McGovern en el ‘72, queda en las manos de las minorías, los jóvenes, los estudiantes, los activistas, los indecisos, los agnósticos y los locos el decidir si brindarle una oportunidad al PPR.