¡ABAJO EL ADULTOCENTRISMO!
Jóvenes de hoy: hijos de la crisis, hermanos de la democracia
por Eva Luz Menéndez López
Ediciones pasadas de LaJota...






participarían directamente en la toma de decisiones. Un ejemplo de ello, según el portal cibernético bloc.mundoejecutivo.com.mx, es la elección de veinte jóvenes menores de 30 años para ocupar cargos legislativos en México.
Según la profesora mexicana Alejandra Roberto Sierra, existe una lucha para abrir más espacios públicos para la participación ciudadana y la democracia participativa. Es en este contexto donde surge la demanda de la incoporación de los ciudadanos en la toma de decisiones. Participar en la sociedad no sólo implica un verbo sino un compromiso inmediato de la persona que toma parte en algo y ejecuta una acción. Supone poder interrelacionarse con otras personas y transformarse en un sujeto en pleno derecho de ser. El término “participación ciudadana” responde a la necesidad de la sociedad civil de buscar medidas propias en su contexto socio-político.
En países donde el gobierno no responde a las demandas sociales, no consulta a la comunidad sobre sus necesidades o no se convierte en parte de las soluciones, la gente comienza a buscar otros foros de expresión y los votos de cada proceso electoral no son suficientes.
“Siempre los jóvenes han participado en el entramado social, es sólo que se ha diversificado la participación juvenil.”, explicó el profesor John H. Stinson de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico. Para la década de los años 60 y 70, influenciados por el gran Movimiento Juvenil del 68 en París, la lucha por los derechos civiles, el feminismo y la música rock, muchos países se hicieron eco de este proceso. En Argentina y Chile, en Puerto Rico y México, se vivieron luchas juveniles intensas. Algunos de los reclamos se articularon desde los sindicatos de trabajadores u organizaciones políticas universitarias.
Las nuevas generaciones no vivieron esa época, así que las denuncias no son las mismas. Están más preocupados en denuncias específicas de sus regiones. Para los jóvenes del portal cibernético http://joveneslac.org, dirigido a las juventudes de Latinoamérica y el Caribe, “nuestras sociedades están muy marcadas por un adultocentrismo que muchas veces, niega, reduce y/o dificulta el reconocimiento y el derecho al ejercicio de la ciudadanía plena de las nuevas generaciones”. Los mecanismos de participación han resultado mayormente para los grupos organizados.
Por ejemplo, los y las jóvenes de las Comunidades Negras en Colombia se manifiestan por la necesidad de ser reconocidos como afrodescendientes y de garantizar sus derechos humanos, en un país donde el 30 por ciento de la población fue afrocolombiana para el 2007. O en Venezuela, donde según el profesor Stinson, los jóvenes se manifiestan a favor o en contra del presidente César Chávez, pero exigiendo su propia visión de gobierno.
Del mismo modo sucede con la juventud rural mexicana que denuncia la diferenciación social frente a los jóvenes urbanos, el empeoramiento de las condiciones del campo, la falta de tierras o la visión predominante de la sociedad urbana mexicana, según lo describe Lourdes C. Pacheco Ladrón en su texto el Empoderamiento de los jóvenes rurales. En éste se plantea que los conocimientos sobre la juventud urbana se han elevado al paradigma de la juventud universal y el joven rural se ve como en tránsito a la urbanización y no como actor social y político.
Así mismo, en foros internacionales se ha destacado la necesidad de la participación de la juventud en temas del medio ambiente. Uno de los acuerdos establecidos en la Cumbre de Río del 1992, es incluir a los jóvenes de todas partes del mundo en la toma de decisiones pues es el futuro de nosotros el que está en peligro. La Cumbre invita a todos los países a practicar un diálogo entre los difrentes círculos juveniles y gubernamentales para crear un plan de acción. Geo-juvenil es una de estas iniciativas del Proyecto de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, al cual se han involucrado más de 50,000 jóvenes de más de 28 países de la región. La expectativa del proyecto es promover la participación juvenil en el proceso de desarrollo sostenible en la región a través de evaluaciones ambientales integrales.
Sin embargo, en Puerto Rico la situación es otra. La sociedad civil es realmente una sociedad política con un particular interés político partidista, lo que lleva a limitar la participación ciudadana de los jóvenes al voto electoral. Aunque existen organizaciones no partidistas dentro y fuera de las aulas académicas, su poder de convocatoria es muy distinto. Para el profesor Stinson las protestas de los años sesenta y setenta emulaban la tradición latinoamericana de la época contrario a la situación actual. Hoy, entre los jóvenes, según Stinson, existe una enorme apatía y hedonismo de estilos de vida, lo que se refleja en los reclamos de los organismos ideológicos estudiantiles de la Universidad, que a su vez responde a la realidad del país. Independientemente de la situación colonial, el 53.7% de la fuerza trabajadora no participa de la economía del “empleo”, sino que es mantenida por algún tipo de asistencia económica gubernamental o por la economía informal. Se trata, añadió, de 1.4 millones de personas, cuya calidad de vida no está amenazada, vinculadas a ese sistema que los ata a la dependencia gubernamental.
La universidad, los jóvenes universitarios, según se propone desde distintos frentes, deben responder mejor a otros saberes populares. Como dice el sociólogo brasileño, Biaventura Sousa de Santos, “los activistas, líderes de movimientos campesinos, de indígenas, de mujeres, de derechos humanos, de paz, ecologistas (...) deben venir a la universidad y ésta debe articularse a esos movimientos para producir una nueva síntesis”.

Es un hecho que la juventud ha sido excluida de la implantación de políticas públicas en la mayoría de los gobiernos del mundo. En 1995 el National Democratic Institute, conjuntamente con el Ministerio de la Presidencia chileno, reunió a líderes políticos de catorce países de América Latina, para dialogar sobre los retos que afrontan los partidos de la región y así recomendar nuevas iniciativas. Se concluyó entonces que los países requieren: un nuevo liderazgo, una mayor oportunidad para los jóvenes y la democratización interna de los partidos.
La conciencia de estas necesidades ocasionó una apertura en las instituciones políticas, las cuales decidieron renovarse e incluir y formar a jóvenes que en un futuro cercano