Encuentro entre un bartender y Clinton
por Janice M. Mejías Avilés
“It has been perhaps a long time since the votes of the people of Puerto Rico mattered so much to the future of the United States, but since you have given so much to the United States- in the military, in filling our cities, in doing our jobs- made our culture so much richer. It is a good thing that your voice will be heard and will resound on June 4 all over the United States."
ABC News Blog: Political Radar
Cerré el browser de Internet un poco incrédulo y me dirigí hacia el stool donde se encontraba mi primer cliente de la noche. “¿Piña Colada or Mojito?”, le pregunté. “Moe-hee-toe; easy on the ice.” Sonrió con su deslumbrante dentadura blanqueada.
Me quedé mirando un poco más de lo normal, ávido en descubrir cómo hacia el Míster President para que eso brillara tanto en la oscuridad.
“Are you enjoying your stay, Míster President?”
“Very much, Puerto Ricans are very beautiful and folkloric people.”
“Míster President no diga eso, que cuando mi mamá dice que algo es folclórico es porque es ridículo y jíbaro. ¿Y cómo es eso de que somos gente linda?
¿Qué, en los Estados no hay gente bonita? Bueno, admitir algo así no es nada malo, después que la gente que vaya a votar por su esposa no se entere, pero que rayos, de las cosas de usted ya
“Pardon me boy, you were saying?” Su piel, colorada como un camarón a la sartén, se arrugaba con cada sorbo que tomaba del Mojito. Me quedó bueno, así que no entiendo por qué puso esa cara. Ahora me da pena con la señora del residencial que le hizo el arroz con longaniza y chuletas, plato que Bill no se comió. ¿Sabrá él que la comida está cara?
“Actually, le quería preguntar algo Míster President. What will your wife do con el status de la Isla?”
“Oh, the status situation. Well, as I’ve said before, it is in the hands of this beautiful country that is Puerto Rico to decide what path you will take.”
“You mean the Commonwealth of Puerto Rico, sir. Más de un profesor de historia me dijo que nosotros no somos una nación. Pero hablando claro Mister, in the end, the Congress has the final decision, don’t they?”
Su cara se agrió. “That is technically true.”
“Ah pues, por qué usted, su mujer y Obama nos están tirando bolas de humo, si al final ustedes son los que deciden? ¿Y si los Republicanos ganan, se guindó el issue del status? No te digo, si por lo visto los políticos son iguales aquí y en Pekín…”
“Obama, you said, what about him?”
Me quedé pensativo. ¿Cuál es la diferencia entre Barack Obama y Hillary Clinton, en términos de lo que podrían o no hacer por mi País?
“Obama…well, people seemed to be in an ecstasy con él, don’t you think?”
“I think he doesn’t have the experience or the knowledge that my wife
has in terms of
immigration and the
status situation.”
“Créame, Míster
President, que su
esposa hasn’t got
a clue either en lo
que es ser inmigrante
o colonia. Another Mojito?”
Su guardaespaldas le susurró algo en el oído, pero él lo despachó con un movimiento de mano. “If your wife wins, will she get me a better job?” Le inquirí bromeando, a lo que contestó de manera casi mecánica, “If Hillary does succeed, she will bring work to the people of Puerto Rico, bringing factories back to the Island and she will give you universal health care insurance.” Yo creo que este hombre estaba practicando conmigo, para ver si sus contestaciones sonaban verosímiles —it was too good to be true.
Es que todavía no puedo creer que de la nada llegué la maquinaria política estadounidense a nuestro patio, adormeciéndonos con el mismo discursito simplista de los 90s. ¿No había cambiado el modelo económico y por eso la 936 estaba obsoleta? Además, ¿para qué querría yo dar mi voto en unas primarias partidistas para luego no poder votar en las elecciones generales? Y ni hablar de la recolecta de fondos. Medio millón de dólares no le da Hillary ni pa’ un almuerzo y tres pancartas. Esto todo me parece un gran circo, o una charada.
La súbita conmoción nos sacó de nuestro trance. Varios fotógrafos y periodistas, así como huéspedes del hotel, se acercaron a Bill Clinton para elogiarlo, hacerle preguntas y brindarle muestras de cariño. Parecía muy incómodo con el espectáculo, aunque respondía a todo con un automático thank you, thank you. Su guardaespaldas pagó la cuenta con una Visa Platinum, que en mi vida había visto yo una... si algo bueno tienen los gringos es que dan buena propina.
Antes de entrar al lobby, el ex presidente volteó su cabeza entre la pequeña emboscada y me dijo: “Who will you vote for, son?”
“Me? For nadie, sir. Usted no se preocupe por mí, porque como dijo un panita suyo, lo mejor está por venir”.
todos se han enterado, but you get my drift.”
Bill Clinton visiblemente incómodo en Puerto Rico
Breve mención de Clinton en Puerto Rico en el programa de HBO Real Time With Bill Maher
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