Los fantasmas de la abstinencia    
por Tanya Alves y Nibia Pastrana
Monstruo (del latín monstrum)

es aquella producción que está

en contra del orden regular de la naturaleza.

Es un término para cualquier caso de criatura fantástica

o legendaria que causa espanto. Persona o cosa muy fea.

Persona muy cruel y perversa

-Real Academia Española

Frankenstein, Drácula y El Hombre Lobo. Estos personajes son los protagonistas de algunas de las películas de horror más famosas. Personificados como una distorsión humana han arrancado alaridos temerosos de cientos de espectadores. Juntos han llegado a ser los más aclamados en Halloween, “Los Monstruos de Universal Studios”.
Se ha dicho que los monstruos son la representación de los temores de la sociedad. El mismo Frankenstein fue producto de éstos. Frankenstein , la novela de Mary Shelley, fue escrita en 1818, cuando los ingleses llevaban a cabo una serie de experimentos con la electricidad y el cuerpo humano. Como entonces, la sociedad puertorriqueña tiene muchos miedos. Entre ellos, el temor que produce el alza en los casos de enfermedades de transmisión sexual (ETS) en los jóvenes.
El Departamento de Salud (DS) lanzó en el 2007 una supuesta campaña de prevención. Los anuncios publicitarios de  “La otra cara del sexo” abrieron la caja de pandora. Entre reflejos monstruosos y críticas surgieron varias interrogantes. ¿Es la abstinencia sexual la opción que el Estado debe promover para evitar las ETS? ¿Es correcto personificar a los pacientes de estas enfermedades como criaturas desfiguradas?
Han sido varias las críticas en contra de la campaña. En el foro “Las otras caras del sexo: representación, discurso y ley”, auspiciado por la Universidad de Puerto Rico (UPR), el deponente Javier Laureano aseguró que hubiese sido más efectivo utilizar el dinero invertido en promover la abstinencia para la compra y distribución de condones. En Brasil, por ejemplo, en donde se distribuyen anualmente 254 millones de profilácticos y se promueve su uso en todos los medios masivos de comunicación, han logrado reducir en más de un 50%  los estimados de infección.
Laureano recordó que el presidente de este país suramericano fue fuertemente criticado por la Iglesia Católica y éste se defendió de la siguiente manera: “El sexo va a ocurrir y tienes que educar a los jóvenes cómo tenerlo de forma segura”. Mariangela Simao, jefa del Programa de Prevención de Enfermedades Venéreas y VIH-Sida del estado brasileño, sentenció que el gobierno no podía basar sus políticas públicas en la moral y los principios religiosos. 


    
En el foro se discutió que lejos de prevenir las ETS, el lenguaje utilizado por los creativos de  “La otra cara del sexo”, sólo puede producir “miedo, culpa, venganza y desprecio por el cuerpo”. También se censuró el hecho de que los anuncios sugieren que las relaciones fuera del matrimonio son las únicas riesgosas. La profesora Marlene Duprey recordó que en el siglo 19 muchas mujeres se contagiaron con sífilis y gonorrea a través de sus esposos, que mantenían relaciones extramaritales. Dato válido aún hoy.
El profesor Bernart Tort invitó a la facultad a retar “conceptualmente al estudiantado”,  hablando del deseo y de la multiplicidad de sexualidades, porque como decía el filosofo Jacques Derrida:  “la universidad es el lugar donde nada está resguardado de ser cuestionado”. 
El sitio oficial en la web de “La otra cara del sexo” indica que un joven se infecta con una ETS cada 8 minutos. Ante un cuadro como éste el DS decidió utilizar 1.2 millones de dólares de una partida federal destinada a promover la abstinencia. Tal vez no esperaban el rechazo de muchos sectores del País, pero ante las críticas de que la abstinencia es el único método que propone la campaña, el Departamento se defendió: los fondos federales sólo serían aprobados si se usaban en pro de esta práctica.
Anselmo Fonseca, portavoz de Pacientes de SIDA Pro Política Sana, organización que también se opuso a la campaña publicitaria, aseguró que muchos estados se negaron a utilizar los fondos debido a la condición impuesta, y porque entendían que no era la mejor solución. “No podemos tapar el cielo con la mano, la juventud siempre va a tener sexo”, dijo. Fonseca también explicó que se expresaron en contra porque los anuncios estigmatizaban a los pacientes con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y a todas las personas que sostienen relaciones sexuales. Reclamaron disculpas de parte del DS y de la Comisión de Salud y Bienestar de la Legislatura, y enviaron comunicados de prensa a los medios para declarar su incomodidad.
¿De dónde surgió la idea de representar a las personas infectadas con ETS como monstruos? LaJota intentó comunicarse con Edgar Rosado, ejecutivo de cuenta de la agencia publicitaria Sajo, García and Partners, que realizó la mencionada publicidad, pero éste no devolvió las llamadas ni respondió los correos electrónicos que se le enviaron.

¿Qué dicen los jóvenes?


Karen, de 16 años, no cree en “eso de llegar virgen hasta el matrimonio”. Para ella el sexo es algo natural que debe ser practicado con sensatez. “No se trata de acostarte con medio mundo. El que diga que hay que aguantar hasta casarse está siendo irreal”, comentó Karen, nombre ficticio para proteger su identidad.

Efectivamente, estudios realizados en el 2007 por la Mathematica Policy Research en Estados Unidos, demuestran que la edad promedio en la que los jóvenes se inician sexualmente es a los 14 años.

Rafael Albarrán, de 19 años y estudiante de la UPR, exhortó al gobierno a que orientara a los jóvenes sobre otros métodos para prevenir las enfermedades sexuales. Descartó  la abstinencia, porque “eso ya es pre-historia”.


    
Una joven de 20 años que no quiso ser identificada, declaró que participó de la producción del vídeo titulado “¿Por qué No?” que aparece en la página web de “La otra cara del sexo”. Aclaró que para participar en éste, la agencia que la contrató no buscaba que los jóvenes que participaron de la grabación fueran representativos del mensaje. 

“No tienes que estar de acuerdo con el contenido de la campaña sólo tienes que hacer una audición ”. Relata que durante la filmación todo el mundo “se tripeaba” lo absurdo del mensaje y lo irresponsable de invertir millones en una campaña que no va a la par con la realidad de la Isla.

Para Stefani Santos, estudiante de la UPR de 18 años, el rostro catalogado por muchos como “freaky”, feo y aterrorizante, es algo simbólico. La enfermedad metaforizada por la monstruosidad : “representa algo que es real (las enfermedades sexuales) y se debe hacer así para impactar la gente”.

    
Aunque en el país existe una percepción de que esta campaña oficial por la abstinencia es inútil, los anuncios publicitarios continúan en afiches en las autopistas y guaguas de la Autoridad Metropolitana de Autobuses (AMA).

A estas alturas  aparece otra pregunta: ¿En algún momento se analizó con detenimiento que se podía estar marginando y marcando a los pacientes de ETS puertorriqueños? Esa es otra pregunta sin responder. Tal vez no pensaron en eso, o como dijo la profesroa Duprey: “en nombre de las mejores intenciones, se han cometido también las mayores atrocidades”.

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